Muere Manuel Alfonso Ortells, el último superviviente hospitalense de Mauthausen

Manuel Alfonso Ortells ha muerto esta semana a los 99 años. Era el último de los hospitalenses que pasaron por el siniestro campo nazi de Mauthausen y que permanecía con vida. Entró con 19 años, en diciembre de 1940, y no lo abandonó hasta la llegada de los aliados, en mayo de 1945.

 

 

Tras la dura experiencia en Mauthausen, Manuel Alfonso se quedó a vivir en Burdeos. Había llegado a Francia como exiliado de la Guerra Civil española. Se había alistado voluntario en la Columna Durruti, con 17 años, en el inicio de la contienda española. Ya en Francia participó en una Compañía de Trabajadores Extranjeros como apoyo de las unidades militares francesas durante la II Guerra Mundial y los alemanes le hicieron prisionero y lo enviaron a Mauthausen, junto a otros miles de republicanos.

Nacido en Onda (Castellón) su familia había emigrado a Cataluña y terminó viviendo primero en Sants y luego en la Torrassa, durante las décadas de 1920 y 1930. En Mauthausen, su habilidad con el dibujo le permitió entrar en las oficinas del campo, para dibujar planos, cinco meses después de entrar en el campo. Esto le salvó la vida.

Vivió después en la localidad francesa de Talence, cerca de Burdeos, con sus hijas. Tuve el honor de entrevistarle allí, pues con su amabilidad siempre fue un firme divulgador del horror que supusieron los campos de exterminio nazis. Sus vivencias las explicó en un modesto libro editado por la asociación Memoria Viva. En los últimos años padecía alzheimer. Descanse en paz.

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En La Vanguardia y RAC1

Día intenso, primero el compañero de La Vanguardia, José Polo, publica en la versión digital del diario barcelonés un resumen de mi investigación sobre el documento desclasificado de la CIA que probaría la presencia de nazis en l’Hospitalet del 1947, gestando una posible acción de guerra bacteriológica. Por supuesto, el redactor me había avisado y, correctamente, citó la fuente, el programa de TV L’H, ZOOM IN, en donde destapamos el asunto, y a mí. Aquí podéis leer la noticia.

 

El tema en La Vanguardia digital

 

Y por la tarde, la emisora RAC1, la emisora del grupo Godó, se hizo eco también del tema y sostuve con Toni Clapés y su equipo una entretenida entrevista. Aquí podéis escuchar la entrevista en Versió RAC1 (a partir del minuto 14, aproximadamente).

Un documento de la CIA probaría la presencia de nazis en l’Hospitalet en 1946

Un documento desclasificado de la CIA encontrado en los archivos nacionales de Estados Unidos probaría la presencia de nazis en l’Hospitalet después de la II Guerra Mundial. Un documento que he dado a conocer en el programa ZOOM IN, de TV L’Hospitalet.

Una de las páginas del documento desclasificado

El documento forma parte de un amplio dossier sobre el nazi Martin Borman recopilado por diversos lugares del mundo durante años. En uno de los informes de la embajada norteamericana en Madrid durante el año 1946 se menciona a Borman de pasada (sin relación con la ciudad), pero se explica con detalle la presencia en l’Hospitalet y Barcelona de una red de nazis cuya intención podría haber sido activar algún tipo de acto de guerra bacteriológica.

La figura central de esa red habría sido una mujer llamada Elisa Turner, que también habría utilizado el nombre de Ivone Ranea (o Ivone Terron), y cuya residencia en el momento de redactar aquel informe era “the Villa Mercedes in Hospitalet (Barcelona)”. No he podido averiguar a qué lugar concreto podría referirse el documento, aunque aún hoy es fácil constatar en l’Hospitalet como algunas de las casitas bajas que quedan en la ciudad siguen llamándose de esa forma: el sustantivo villa seguido de un nombre propio.

Esta evidencia se une a otra ya desvelada por la filóloga e historiadora Rosa Sala Rose sobre un punto de paso y acogida de refugiados y de nazis fugitivos en el bar la Rambla, en la rambla de Just Oliveras, durante y después de la II Guerra Mundial y del papel que jugó en ella el hospitalense Antoni Puigdellívol.

De todo ello se habla en el programa ZOOM IN, que contó con la presencia de Rosa Sala y que podéis ver clicando en la fotografía superior.

Colaboración en una jornada de la Fundación Pablo Iglesias

Agustin Castellano, del Museu de L’Hospitalet (gestiona Can Riera Espai de Memòria), presenta hoy en Madrid la ponencia que hemos elaborado para la jornada que organizan la Fundación Pablo Iglesias y la Universidad Complutense sobre Trabajadores forzados españoles en Europa durante la II Guerra Mundial. Pese a entrar a última hora, lo teníamos trabajado y gracias al historiador Antonio Muñoz ha sido finalmente añadida al programa.

Nuestro tema está relacionado tangencialmente con L’H y con una persona, José María Otto Warncke, a quien se le dedicó una calle en la ciudad -la Ronda de la Vía- durante la Guerra Civil Española.

Más info: Fundación Pablo Iglesias

Tampoco regresaron

Mis libros tienen vida propia, o yo hago que la tengan porque después de publicados sigo atento a nuevas informaciones que los completen o los mejoren. En mi último libro, No en van tornar, que trata sobre los exiliados y emigrados de L’Hospitalet tras la Guerra Civil Española, presenté gran número de casos, pero siguen apareciendo otros. El que más me ha llamado la atención, sin duda, es el de Jaume Mateu i Botines porque, además de ser un nuevo caso, completa otro que yo apuntaba en el libro, el de su hijo, Jordi.

ERC es uno de los partidos que mayor atención ha dedicado a su propia historia como formación política y a sus protagonistas; las nuevas generaciones del partido han auspiciando la publicación de numerosas obras retrospectivas en las que han recogido las identidades de todo tipo de personas que les han precedido, desde los grandes cargos nacionales hasta los locales. Es el caso de la obra Esquerra a Mèxic 1941-1980, publicado en 2012 por la Fundació Josep Irla (y con una segunda edición corregida y ampliada en 2013) en la que he podido obtener nuevos datos de algunos hospitalenses exiliados de los que no tenía noticia.

Como decía, el que más me ha llamado la atención es Jaume Mateu i Botines (L’Hospitalet, 1896 – México DF, 1960), concejal de ERC en l’Hospitalet desde enero de 1934, cuando ocupó la cartera de Fomento. Participó en el asalto al cuartel de la Remonta durante la jornada del 6 de octubre de 1934. Con el fracaso de la proclamación de la República catalana tuvo de ocultarse hasta 1936. Durante la guerra fue nombrado jefe de la brigada de conservación de edificios de la Generalitat, a partir de diciembre de 1937. En enero de 1939 se exilió en Francia y fue internado en el campo de Argelers, en donde sufrió disentería. Más tarde trabajó en la vendimia en Pesenàs y en Montpeller en la construcción de un campo de aviación. El 8 de septiembre de 1942 embarcó en Marsella rumbo a Veracruz (México) a donde llegaría el 16 de octubre. Probablemente su mujer, María Martorell Ollé, y sus tres hijos, Santiago (1925), Jordi (1927) y Juli (1932), viajaron más tarde para reunirse con él en México.

Jaume Mateu Botines

Jaume Mateu Botines

Cuando escribí mi libro contacté con los descendientes de uno de los hijos, Jordi, que acudió a México en 1946 (pág. 172). Ya apunté en la introducción que el contacto a distancia con las fuentes tiene sus limitaciones. Y este caso es una buena prueba: los nietos de Jordi Mateu me confirmaron los datos sobre él, pero no me dijeron nada de su abuelo…

Jaume Mateu trabajó en México en un cine de Ciudad Juárez, y luego en la capital como representante de la empresa Vitauva que comercializaba zumos. Murió en México DF el 30 de mayo de 1960.

Otros casos que he descubierto gracias a este libro son los de Ignasi Canadell Cantarell y Eduard Neira Laporte. Ignasi Cantarell, según esta fuente,  habría sido escogido presidente de ERC en l’Hospitalet en marzo de 1936. No se explica ninguna relación más de Canadell con l’Hospitalet, aunque de ser cierto el cargo, se podría deducir que en algún momento probablemente de la década de 1930 se habría trasladado a vivir de su Manresa natal a l’Hospitalet. La vinculación del médico Eduard Neira parece ser profesional ya que se apunta que antes de la guerra civil fue médico de la Cruz Roja de l’Hospitalet, de la cual recibió la medalla de plata.

Todos ellos acabaron exiliados en México, y allí murieron, sumándose así a los hospitalenses que jamás volvieron a su lugar de origen.

Forjadores de nuestra historia deportiva

Este mes de agosto se nos ha llevado a tres de los referentes de la historia del deporte de l’Hospitalet. Tal vez el más conocido es Marcel·lí Maneja, ex jugador de baloncesto entre finales de la década de 1930 y principios de la de 1950, uno de los innovadores de este deporte en su momento y uno de los mejores en su época. El segundo es Clemente Ibáñez, alma mater de L’Hospitalet Patín Club e impulsor del patinaje de velocidad en Catalunya. Pero de ellos ya he hablado aquí. Hoy quiero centrarme en el tercer nombre, Anna Tugas, ex atleta en la década que va de 1929 a 1938.

Anna Tugas ha vivido hasta los 104 años y era una de las últimas protagonistas, si no la última, del primer festival atlético femenino disputado en España, el año 1930, y que tuvo lugar en l’Hospitalet. Esta badalonesa formó parte de aquel Club Femení i d’Esports, formado en Barcelona, y que impulsó como ningún otro el deporte femenino en Catalunya y en España. Y aquí estuvo, junto al resto de compañeras, aquel 21 de abril de 1930 para disputar el primer festival entre dos equipos femeninos que se disputaba en Catalunya y, posiblemente, en España.

Para ello, en l’Hospitalet se había formado otro grupito de jóvenes dedicadas a la práctica del deporte e integradas en la Unió Esportiva Hospitalet, antecedente del actual Centre d’Esports L’Hospitalet. Este grupo de chicas fue mucho más efímero que el Club Femení i d’Esports, però también marcó un hito en este deporte, como mínimo según consta en la prensa de la época fueron las primeras en pedir licencias deportivas a la Federación Catalana de Atletismo.

 

Desfile de participantes, con las deportistas del Club Femení i d’Esports y detrás las de UE Hospitalet, en festival de abril de 1930. Fuente: diario La Noche 25-4-1930, fotógrafo Maymó

 

Las marcas de aquel festival fueron discretas, pero eso era lo de menos. Lo importante era abrir camino, y vaya si lo hicieron… Anna Tugas recordaba décadas más tarde, ya anciana, que el trofeo que más ilusión le había hecho siempre fue el de la primera carrera que corrió en l’Hospitalet. Del festival, explicó hace un tiempo en la radio municipal de Badalona que “se llenó el campo que no os lo podéis imaginar. Claro, querían ver chicas haciendo deporte, todavía competíamos con unas falditas…”.

La guerra civil fue el final de aquellas pioneras del Club Femení i d’Esports (las de l’Hospitalet lo dejaron mucho antes), pero sin duda ya habían plantado una semilla a la que el franquismo sólo pudo retardar su crecimiento. Descanse en paz Anna Tugas, y también Marcel·lí Maneja y Clemente Ibáñez, forjadores de nuestra historia deportiva.